Kansas City gana el Súper Bowl LIV.

Fotos: NFL.

(KSM) Los Kansas City Chiefs se impusieron en un duelo de volteretas a los 49ers de San Francisco para conquistar el Súper Bowl LIV 31-20 la noche de este domingo, compromiso celebrado en el Hard Rock Stadium de Miami, Florida, con lo que los Chiefs consiguen apenas su segundo Súper Bowl de su historia.

Los Kansas City Chiefs conseguían finalizar el primer cuarto con ventaja de 10-7, aunque los primeros en poner puntos en el marcador fueron los 49ers con el gol de campo de Robbie Gould de 38 yardas, pero en una jugada personal por tierra producto de una intercepción, Patrick Mahomes llegaba a la zona de anotación por tierra 1 yarda y le daba la vuelta al marcador.

Al llegar al segundo cuarto los papeles se invertían, anotaba primero Kansas City con un gol de campo de Harrison Butker de 31 yardas, logrando tomar una importante ventaja de 10-3, poco antes de llegar al descanso Jimmy Garappolo mandaba pase de 15 yardas para Kyle Juszczyk Pass quien lograba el empate 10-10.

Con el inicio del tercer cuarto se presentaba la oportunidad para San Francisco de tomar la ventaja 13-10 con el gol de campo de Robbie Gould de 42 yardas.

Raheem Mostert con un acarreo de poder y con la ayuda de su fullback para llegar a la zona prometida 1 yarda y poner las cosas 20-10 cuando faltaban tres minutos para llegar al último cuarto.

El partido entraba al último cuarto y Kansas City lograba apretar el marcador con el pase de Mahomes para Travis Kelce de 1 yarda, con lo que a falta de 6 minutos de juego el marcador indicaba 20-17 todavía a favor de San Francisco.

La voltereta se presentaba cerca del final del último cuarto con el pase de Mahomes para Damien Williams de 5 yardas, colocándose arriba por 24-20.

Con una defensiva desbordada los Chiefs lograba un touchdown para amarrar el triunfo, Damien Williams se escapaba 38 yardas y con eso colocaba la pizarra 31-20 a favor de Kansas City, que así lograba su segundo título en su historia.  

Menos de un minuto en el reloj, Garappolo lanzaba un pase desesperado a la zona de anotación que terminaba en las manos de los profundos, con lo que solo era cuestión de poner rodilla en tierra y consumir los últimos segundos.

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