Oswaldo Sánchez y su legado santista.

Foto: Pablo Lozano.

(KSM) El ex portero de la Selección Nacional Mexicana y elemento de clubes como América, Guadalajara y Atlas, Oswaldo Sánchez, recordó lo que fue su vida deportiva con los Gurreros del Santos Laguna, un equipo al que llego con muchas ilusiones, sin imaginar que se convertiría en uno de los históricos del cuadro del norte del país.

“Sí me imaginé que nos salvaríamos del descenso en ese 2006-2007, también ser campeón, porque había un proyecto muy padre, en el que el entrenador era amigo mío y Alejandro Irarragorri una persona propositiva que siempre estaba cerca del jugador, además había un gran grupo de futbolistas; sabía que íbamos a conseguir logros y victorias, pero que fuera a arraigarme en Torreón no lo pensaba. Santos me regaló más de lo que yo pude haberle dado”, dijo.

Alejado de los terrenos de juego y ahora en su faceta como analista de televisión dice estar tranquilo y sin extrañar su etapa como deportista, “cuando entrenaba daba todo lo que tenía. Me visualizaba en el presente y no veía hacia el futuro, no pensaba en retirarme y en extrañar las canchas, por eso me siento feliz porque no las extraño. Viví mi etapa como futbolista al máximo, tuve la fortuna de estar en Sub 20, Sub 23, Panamericanos, Copas del Mundo, en diferentes torneos… me siento muy tranquilo”.

A lo largo de su carrera, Sánchez reconoce que la salvación del descenso fue un momento que marco su vida y la de la institución, “me voy a quedar con la salvación del descenso, con aquel partido contra Cruz Azul, el día en el que ganamos en el viejo Estadio Corona, porque sin ese detonante no se hubiera dado todo lo demás. Ese grupo sufrió mucho en lo anímico, en lo deportivo… nos pegaban por todos lados, pero el hecho de salvarnos en el último partido fue lo más emocionante que viví en Santos”.

Y posteriormente vino la cara opuesta de la vida, salir campeón, “el solo ser futbolista profesional es una gran satisfacción, pero el hecho de ser el capitán es doblemente satisfactorio, que en consecuencia seas el que levanta las copas en los campeonatos es algo mágico e irreal, te trasladas a otro mundo. Lo recuerdo ahora y se me enchina la piel. Cuando eres capitán eres muy querido y odiado por muchos, pero cuando tienes esa distinción es algo descomunal”.

Luego de su paso por los más grandes como Guadalajara y América, llegar a Santos fue uno de sus grandes aciertos, “un lugar importantísimo. Llegué a este equipo pensando en dejar huella en el sentido deportivo, pero Santos dejó huella en mí, me dejó muchísimo. Me siento identificado con la región, vivo en ella, me gusta la forma de trabajar de la gente, de la institución. Quiero mucho a Santos, porque soy un tapatío bien lagunero”.

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