Mi pelea más dura fue contra las drogas: Julio César Chávez.

Fotos: Pablo Lozano.

(KSM) La leyenda del boxeo mexicano, Julio César Chávez, comentó la mañana de este viernes lo que ha sido la pelea más dura de su vida, el rival más complicado y que por poco le cuesta no solo gran parte de la fortuna que cosecho en sus años como deportista sino hasta su familia, señalando que actualmente lleva 11 años limpio, y tratando de ser un ejemplo de que si se puede salir de la drogadicción y las adicciones.

“No me arrepiento de nada, todo es un aprendizaje en la vida y lógicamente, el hubiera no existe, pero si yo me hubiera cuidado, yo hubiera llegado a cien peleas invicto, de eso si estoy plenamente seguro, porque era un peleador natural, que solamente peleaba, costal y pera, desafortunadamente no tuve a nadie que me guiara bien”, señala Chávez.

Pese a ser considerado el más grande de la historia, en la cima de su carrera, Julio asegura que se sentía solo y vacío, “yo soñaba con ser campeón del mundo, yo soñaba con tener carros alegóricos, con tener millones de dólares, con tener yates, con tener avión, con tener mansiones, y todo lo tuve a manos llenas y me paso algo bien curioso, porque cuando ya tuve todo eso, lo tuve a manos llenas y no me lleno, sentía un vació muy grande y decía Dios mío que me pasa, porque me siento así, porque me siento tan vacío, porque me siento tan solo, si siempre estoy rodeado de muchísima gente”

Y eso lo terminó llevando por el camino de las drogas, “yo soñaba con tener todo esto que un ser humano en la vida sueña, y lo tuve a manos llenas y no me lleno, y que fue lo que busqué, la cosa más estúpida que es el alcohol y las drogas”.

A muchos años de aquellos momentos los describe como “un infierno, fue algo muy difícil para mí, fue algo muy triste para mí, fue difícil para mi familia, hice sufrir a muchísima gente, lastime a muchísima gente, sentí yo que me moría, pero gracias a Dios fue un proceso largo, un proceso muy complicado y muy difícil para mí, si por mi fuera yo seguiría drogándome todavía”.

Sin la ayuda de su familia no lo hubiera logrado, “gracias a esa perseverancia de mi señora Miriam, que tuvo el valor de meterme a una clínica sin mi consentimiento y también de mi hijo Julio, pude salir adelante, nadie daba un peso por mí, nadie creía que podía salir de esta enfermedad, porque es una enfermedad, que no solo arrastra deportistas, arrastra a toda clase social, todo estamos expuestos a caer en esta maldita adicción que son el alcohol y las drogas”.

Pasando por momentos sumamente complicados, “yo batallé mucho, fueron muchos años drogándome, día y noche, donde estuve a punto de quitarme la vida, estuve a punto de quitarle la vida a mi hermano, estuve a punto de quitarle la vida a unos amigos, fue un infierno para mí de verdad”.

Llegando hasta el punto donde “me estaba quedando en la calle, ya no tenía amigos, pero fue un proceso muy difícil para mí, los primeros dos años estuve en un hilo, a punto de recaer, afortunadamente ya voy para once años limpio, ha sido complicado, difícil para mí, pero ya voy para once años limpio sin alcohol y sin drogas”.

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