Fanny Martínez en busca de un doble sueño.

Foto: Pablo Lozano.

(KSM) Fanny “La Niña de Oro” Martínez, boxeadora amateur mexicana, quien inició su carrera deportiva desde los 7 años, tiene en su cabeza dos objetivos muy claros, el primero sería convertirse en la primera mexicana en conquistar una medalla de oro de boxeo en unos Juegos Olímpicos, y el segundo, ser la primera mexicana en lograr medalla olímpica y un Campeonato Mundial como profesional.

“Mi sueño es ir a unos Juegos Olímpicos representando a México, me gustaría ir a los del 2024 en París, y algo que siempre me ha gustado desde chiquita es ser campeona del WBC, tener el cinturón verde y oro, desde chiquita me he estado esforzando para lograrlo, hay piedras en el camino y hay que saberlas brincar para lograr nuestro objetivo”, comentó.  

“A mí me gustaría cambiar la historia del boxeo femenil, que el boxeo femenil este mejor posicionado, yo por eso lucho día a día para lograrlo”, agrega.

Su andar en el deporte de los puños “fue a los 7 años, mi abuelito fue boxeador, él me presumía que conocía mucha gente, que viajaba por diferentes lugares y que viajaba porque iba a competir, el hacía su preparación con diferentes entrenadores. Yo la verdad le decía que felicidades, yo pasaba y le pegaba al costal, una vez mi abuelito me dijo pégale bien, mie abuelito fue el primero que me enseño los golpes básicos del boxeo y ya después le dije a mi papá que quería ir a un gimnasio de box”.

Convencer a su padre de llevarla a un gimnasio fue tarea sencilla, “mi primera piedra en el camino fue combatir con mi papa, porque él me dijo que me iba a llevar a un gimnasio, pero yo no veía resultados, no vía esas ganas de que él me llevara”.

Al no conseguirlo opto por un plan b, “decidí pedirle a los Reyes Magos que quería ir a un gimnasio de box, fue un momento muy espectacular para mí, porque es algo que yo desde chiquita quería, fue un 7 de enero la primera vez que fui a un gimnasio de box”.

El solo hecho de entrar a un gimnasio de box fue un momento que cambio su vida para siempre porque “al momento que yo entre a un gimnasio de box me sentí segura de mi misma, y dije no, aquí es donde quiero estar, vi que ese era mi espacio adecuado, gracias a Dios voy luchando por mis sueños”.

Siempre entusiasta y participativa en la promoción de la actividad física entre la niñez, “uno de los proyectos que se detuvo por esto del coronavirus era abrir una escuela de box para puros niños, de 7 a 15 años, ya no lo pude abrir por la situación de coronavirus. Lo decidí abrir porque en los gimnasios no le ponen tanta atención a los niños y algo que siempre me ha gustado es enseñarle a los niños, los golpes básicos y enseñarles que hacer el deporte es lo mejor porque tienen en su cuerpo sano y su mente sana, ya próximamente lo voy a estar inaugurando”.

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